Relaciones entre educación y las cualidades de liderazgo de los entrenadores

Muchos son los aspectos que se involucran en las cualidades competitivas de un entrenador de fútbol. Existen cursos y programas de educación para estos supuestos. Es importante estudiar el impacto de estos estudios en el desempeño.

Importancia de la educación para los entrenadores

Una interrogante que se ha suscitado en muchas instancias del fútbol para jóvenes es medir el grado de competencia y capacidad de los entrenadores. Mucho se espera de ellos y se podría decir que su labor se extiende a un papel paternal y de cuidado a los jugadores. Por tal motivo, que se haga un examen de su capacidad comunicativa y sus grados de respuestas ha alimentado la curiosidad de distintos estudiosos. Sin embargo, ¿se aplica lo mismo para los estudios avanzados?


Se ha comprobado que muchas personas que han recibido educación terciaria (indistintamente de sus tipos) refleja claros beneficios en el comportamiento del individuo y, en gran medida, en sus resultados. Por lo tanto, ¿no aplicaría eso en los entrenadores deportivos? La experiencia es importante (tanto como entrenador como jugador), pero se estima que hay algo más que en ciertos casos es importante.

Investigaciones realizadas sobre el nivel educativo de los entrenadores para jóvenes

En 2012 se empleó el Coach Analysis and Intervention System en Reino Unido por Cushion para verificar el tipo de respuestas y formas de comportamiento por parte de los entrenadores estudiados. Según la investigación, se escogieron diferentes entrenadores de edades variadas en diferentes localidades, pasando de 24 a 55 años de edad. El objeto de estudio era comprobar cómo reaccionan y responden entrenadores con y sin estudios terciarios antes diferentes escenarios. Los resultados, como bien se esperaba, arrojaron los datos previamente supuestos en las hipótesis. Entrenadores con estudios completos dieron señales de razonamiento competitivo, observación durante los juegos y un modo de hablar más claro y directo. En cambio, los entrenadores no graduados demostraron una forma de comportamiento más auto determinante que se mide, mayormente, con un criterio que se establece en su experiencia.


Esto, claro está, no perjudica ni mejora nada en la cancha. Simplemente consiste en formas marcadamente disociadas de llevar el juego y establecer estrategias concretas al momento de los juegos. Según la investigación en cuestión, los entrenadores que se han educado en la universidad tienden a guardar silencio para que el jugador tome sus propias decisiones. Intentan la interacción entre jugadores y asignan un rol determinante al capital del equipo. Por el contrario, el otro caso muestra mayor vinculación pasional con los jugadores al momento de los partidos

Dos caras de un mismo rol en el juego

El comportamiento y la actitud de los entrenadores es fundamental. Pareciera, según la investigación referida, que el nivel de educativo llegaría a influir en diferentes instancias al momento de organizar un juego.


Sería pertinente hacer más investigaciones al respecto para poder comprobar en otros países, culturas, ligas y situaciones cuáles son las respuestas. Lo que sí es cierto es que la interrogante de que sea importante un entrenador con educación superior se entabla en muchas instancias.

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