¿Qué ocurre cuando tu equipo siempre gana?

En cualquier liga y cualquier nivel siempre hay un puñado de equipos que suelen coronarse campeones y ganar muchos galardones. Con el tiempo dejan de sentir el nivel de competencia y comienza a actuar por convicción. Hay formas de evitar este tipo de conductas.

Lo primero que hay que hacer es que el equipo se sienta motivado. Los trofeos, títulos y galardones siempre son importantes, pero hay que hacerlos ver con el valor que merecen. Los mismos dejan de perder significado simbólico con el tiempo cuando se han ganado muchos campeonatos. Por ello, es labor del director técnico que los jugadores le asignen a cada una de las actividades que hacen, y así las competencias en las que participan adquirirán la importancia que amerita.


Un consejo que se suele pasar entre técnicos es que se roten las formaciones de los equipos y así los jugadores. La repetición lleva al estancamiento y la monotonía. Por consiguiente, se reflejará en la actitud de los jugadores. Cuando participan jugadores no titulares en partidos pequeños, se logra que haya una nueva dimensión en la cancha, donde los más experimentados hacen el papel de instructores y guías, cuestión que viene muy bien para el trabajo entre compañeros.


Convertir ciertos partidos en juegos claves que adquieren un valor sentimental es una manera de sentir el liderazgo y querer dar continuidad. Por ejemplo, cada liga europea tiene un juego clásico de los dos equipos más importantes. Ellos se ganan ese título por el nivel que demuestran durante los años y la tradición que arrastran consigo. Un Real Madrid contra Barcelona, por ejemplo, los equipos más competitivos de España, son el partido que todos esperan en la temporada. Un clásico de la localidad, o sea, rivales por territorio, son otro juego que le da vida a la competencia.


Con el inicio de cada temporada nueva, se deben traer nuevos proyectos, nuevas estrategias, nuevos sistemas de juego. No solo eso, el aparataje logístico también sienta de maravilla en los jugadores para renovar el espíritu. Cosas tales como el cambio de diseño del uniforme, que parece una acción insipiente, tienen un impacto importante para los jugadores.


Por último, el agasajo por parte de la directiva y el plantel por los logros de los deportistas es una acción que suele ser bien recibida y agradecida luego con resultados y números óptimos en las competencias. Sentirse apoyados y observados hace que la motivación crezca día tras día.


Estos son algunos de los consejos que se le podrían dar a un director de equipo en caso de que los ánimos decaigan y no se siga sintiendo la competencia. Aunque suene paradójico, el continuo número de victorias hace que los equipos se desgasten y pierdan interés. Al no sentir competencia, se volverán los partidos un compromiso más por cumplir. Un equipo fuerte con alto nivel debe verse acompañado de iniciativas personales, extras al partido en sí, que estimulen la ambición por seguir considerándose campeones.

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