Para llegar a ser un gran entrenador es necesario ser un buen jugador?

El hecho de ser o haber sido un gran futbolista puede ayudar a conseguir el objetivo de convertirse en un buen entrenador aunque no es imprescindible. La formación previa y la experiencia acumulada como entrenador puede acabar siendo más relevante que la trayectoria como jugador.

Actualmente sigue muy presente la idea de que los jugadores que han llegado a la élite o incluso que sin ser profesionales han sido bastante buenos, tienen una probabilidad mucho mayor de convertirse en grandes entrenadores que jugadores que no han destacado en ninguna de las categorías por las que han pasado a lo largo de su vida. Como en prácticamente cualquier aspecto del fútbol y de la vida, nos encontramos con entrenadores de éxito que han sidos grandes jugadores y entrenadores de prestigio que como futbolistas no podríamos considerar que han tenido una carrera profesional destacada. Pep Guardiola o Unai Emery podrían ser dos casos que ejemplifican un caso u otro de entrenadores que han llegado a serlo con caminos y trayectorias muy distintos. Y desde una persepectiva general, incluso podríamos citar un tercer tipo de entrenadores que prácticamente no han tenido carrera como deportistas profesionales y que luego han resultado ser grandes entrenadores. El portugués José Mourinho podría ser uno de los ejemplos más conocidos de este último grupo.


A pesar de que la experiencia como jugador, independientemente del nivel, se puede considerar ventajosa en el camino hasta llegar a ser entrenador, no es un aspecto excluyente y por lo tanto, el no haber sido un jugador determinante o incluso el no haber jugado a fútbol a cierto nivel no implica que una persona no pueda llegar a ser un entrenador de éxito. Los conocimientos en anatomía, en psicología, en el diseño de sesiones de entrenamiento, en el diseño de diversas estrategias para afrontar sistemas de juego y muchas otras tareas de los entrenadores no se adquieren por el hecho de haber sido futbolista. Por ese motivo, la preparación, las horas de trabajo y la capacidad para ejercer de preparador técnico no depende del pasado como jugador de una persona sino que obecede a su preparación y a la acumulación de experiencias en el puesto.


Junto con estos últimos factores que podrían considerarse como básicos para poder llegar a ser un gran técnico, podríamos añadir algunas habilidades que incluso para ser un buen futbolista o para la vida en general, adquieren una gran relevancia y acaban siendo fundamentales en la preparación de todo aspirante a jugador o entrenador. Las habilidades comunicativas, el carisma o la capacidad o motivacion de querer mejorar y aprender cada día, pueden implicar que un entrenador sin experiencia tenga más éxito que otro con pasado como jugador.


También es cierto que una persona sin experiencia en un terreno de juego quizás deba poner más de su parte. Al no tener las sensaciones que puede haber tenido un ex-futbolista, puede partir con cierta desventaja. Pero con trabajo y esfuerzo constantes puede acabar reduciendo esa diferencia inicial. Por lo tanto y como en cualquier ámbito de la vida, con dedicación y ganas una persona puede convertirse en lo que quiera.



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