Las relaciones interpersonales en un equipo de fútbol

Un equipo de fútbol es un grupo de personas que buscan un objetivo general bajo el mando o la dirección de un entrenador y un cuerpo técnico. Durante el proceso de lograr el objetivo, se generarán diversos tipos de relaciones y circunstancias que deben tenerse en cuenta.

En los últimos tiempos está adquiriendo una gran relevancia el aspecto psicológico y mental de los jugadores no solamente para influir positivamente en el rendimiento de los mismos, sino también para favorecer la unión y optimizar las relaciones y la comunicación dentro del grupo.


Un equipo de fútbol es un grupo formado por personas con características y personalidades muy diferentes (entrenadores, familiares, coordinadores, jugadores...) por lo que las reacciones y las maneras de actuar también acaban siendo distintas. Si a esto le sumamos momentos complicados y de cierta tensión durante la temporada, es probable que la comunicación y las relaciones internas puedan verse afectadas en cierto modo.


Los entrenadores, por lo tanto, deben tener en cuenta los tipos de relaciones que se pueden dar en un equipo de fútbol: la relación entrenador y jugador; la relación entrenador y directiva; la relación entrenador y familiares; la relación entrenador y personas externas al club y la relación jugador y jugador. Deben tener en cuenta también que además de la gestión deportiva del grupo, tienen como objetivo determinar los tipos de comunicación a utilizar para resolver los distintos conflictos que se presentarán (deportivos y personales).


En función de los tipos de relaciones, se formarán diversos subgrupos dentro de un equipo de fútbol como el organizado por el cuerpo técnico, el de los jugadores que tienen más influencia o son más veteranos, el de los jugadores más jóvenes, etc. En este punto y de igual modo, los entrenadores deben gestionar correctamente la comunicación con cada uno de ellos.


Debido a los tipos de relaciones y a los subgrupos formados, pueden darse distintos conflictos interpersonales que el cuerpo técnico deberá gestionar para intentar eliminarlos o reducirlos al máximo. Algunas de estas desavenencias pueden estar relacionadas con una comunicación que no transmite correctamente el mensaje, con problemas entre las cualidades de los jugadores, con problemas deportivos o personales, con los mensajes o la información que llega del exterior, etc. Y ante las consecuencias derivadas de estos conflictos, los entrenadores pueden optar por aplicar algunas de las siguientes medidas: utilizar una comunicación más informal para fomentar la cohesión del grupo, sancionar cualquier tipo de indisciplina pero intentando estimular con el ejemplo, tener una constante comunicación individual para comprender a sus jugadores, establecer y recordar continuamente el código de régimen interno...


Por lo tanto, lo que determinará si al final la gestión del grupo por parte del entrenador y cuerpo técnico es la adecuada, será el tipo de comunicación que quiere plantear y la forma de resolver los conflictos y situaciones negativas que se presentarán durante la temporada.

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