La importancia del espacio en el fútbol

El espacio en el fútbol puede entenderse como una zona delimitada del campo o como el propio terreno de juego y también como la distancia entre los jugadores y/o aspectos del juego importantes como el balón o la portería. Entender el espacio en el fútbol puede ayudar a comprender y a realizar un mejor análisis del juego del equipo.

Dentro de un terreno de juego existe el espacio propio del campo que se utilizará durante los partidos y la posibilidad de dividirlo en muchas subzonas que en función de los ejercicios planteados en los entrenamientos serán más o menos extensas y tendrán diferentes perspectivas. Tanto en los partidos como en los ejercicios, estos espacios serán ocupados por jugadores organizados en distintas formaciones que buscarán principalmente ocuparlo eficientemente para generar las mayores situaciones de superioridad posibles. Por este motivo el análisis por parte de los entrenadores del espacio y de como posicionarse es vital para mejorar el desarrollo del juego del equipo.


El espacio de juego efectivo hace referencia a las líneas que determinan el terreno de juego y es la zona más global que podemos considerar. Aquí se puede observar la posición de los jugadores según la formación y el momento que se quiera destacar. Lógicamente, y en función del desarrollo del juego, analizar y controlar lo que ocurre en este espacio permitirá al cuerpo técnico tener una información práctica muy importante como conocer el número de pases y las conducciones de balón dentro de los límites de la zona y por fuera de la misma así como los pases en largo desde dentro hacia fuera y viceversa. Analizando este resultado, se podrán tener datos relevantes sobre la zona que el equipo potencia para sus circulaciones, su profundidad...


Si analizamos el espacio de juego directo, se pueden obtener aspectos importantes a tener en cuenta tanto ofensivos como defensivos. Esta zona hace referencia a un área imaginaria compuesta por dos líneas que saldrían desde los dos palos de la portería en diagonal hacia los dos extremos de la línea de medio campo. Dominar este espacio a nivel defensivo permitirá conocer la zona de peligro en caso de un contragolpe del rival, cuando este desarrolla el juego en campo propio o cuando tiene opciones de rematar a portería. Estudiar esta zona, también permitirá tener en cuenta estos aspectos desde un punto de vista ofensivo.


El espacio de juego ofensivo es quizás un poco más complicado de entender pero se basa en diferenciar dos zonas de ataque. Una es la que se comprende entre el balón y la portería. La mayor o menor amplitud de este área dependerá del ángulo entre pelota y portería y se le denomina espacio de juego directo. La segunda zona, por lo tanto, será la que queda fuera y se le conoce como espacio de juego indirecto. Esto es importante porque podrán determinarse las acciones que transcurren en una u otra zona y que tendrán distintas consecuencias y objetivos.


El espacio que puede ocupar un jugador se conoce como el espacio cercano. Será importante porque la capacidad del futbolista para ocupar y posicionarse de diferentes maneras en un mismo espacio y para controlar el balón en el mismo, no dependerá tanto de las condiciones físicas y se podrá mejorar por lo que el desarrollo del jugador también irá en aumento.


Además de las propias superficies ya conocidas como son la zona de iniciación del juego, la de creación y la de finalización, los entrenadores deben conocer los espacios que acabamos de ver. Si pueden analizarlos y sacar conclusiones objetivas, su labor de planificación y organización será menos complicada y más eficiente. 


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