La falta de comunicación entre padres y entrenadores afecta el desempeño de los jóvenes futbolistas

Los jóvenes ven a sus padres y entrenadores como maestros de vida. Por tanto, la calidad de la comunicación entre ellos puede influir en su actuación.

Técnica “Managing the Performance Environment”

Los primeros años de aprendizaje futbolístico son los más frágiles de toda la carrera deportiva. La calidad de la actuación y la constancia en la disciplina depende en gran medida de la influencia que los adultos ejercen sobre los jóvenes. Por ende, es de vital importancia conocer las debilidades en la comunicación entre tutores para mejorarlas en el futuro profesional y deportivo.


En Estados Unidos se ha estado haciendo énfasis en la Administración del entorno de rendimiento, también conocido como Managing the Performance Environment. Consiste en la apertura de los canales comunicativos entre padres e instructores para generar un ambiente armónico en ambas esferas. Esto garantiza que los jugadores se desarrollen dentro de un ambiente coherente y, en consecuencia, menos conflictivo.

Errores de comunicación frecuentes

La valoración individual de los padres vs. la visión grupal del entrenador

Los padres siempre harán una evaluación subjetiva con respecto al performance de sus hijos. Por otra parte, el criterio de los instructores se fundamenta en aquello que traerá mejores soluciones para el equipo, sin concentrarse, muchas veces en un desempeño individual.

Estas valoraciones contrarias suelen generar conflicto cuando, por ejemplo, el director técnico toma la determinación de sacar al joven del juego en un momento determinado. Tal acción será interpretada por los progenitores como una injusticia si no existe un buen entendimiento.

Mitos vs. realidades

La mayoría de los padres piensan que el entrenador es uno de esos personajes de Hollywood capaz de hacer de sus hijos unas estrellas del fútbol en corto tiempo. Lo cierto es que no existen atajos para crear un atleta de alto rendimiento. El camino hacia la formación de cualquier deportista es arduo y requiere de mucha constancia. Sin embargo, los padres suelen reclamar a los profesores cuando no ven resultados inmediatos.

Victorias vs. aprendizajes

El fútbol se ha convertido en un deporte que denota cierto estatus debido a su popularidad. Es por esto que los padres ponen un gran peso sobre sus hijos exhortándolos a ganar cada partido. Mientras tanto, el instructor tiende a darle mayor relevancia a las correcciones técnicas, las observaciones estratégicas y los consejos tácticos. Esta triada se encuentra detrás de la victoria en partidos, pero si los instructores no lo comunican, es probable que los dos puntos de vista produzcan roces indeseables.

La clave está en la comunicación

Involucrar a los padres en la dinámica deportiva evitará que los jóvenes se sientan confundidos acerca de cuál criterio seguir durante sus años de estudio. El método más asertivo para lograrlo es instruyendo a los progenitores sobre lo que significa aprender fútbol.

Así como en la escuela realizan conferencias de padres y maestros, es recomendable que los entrenadores propicien espacios con la finalidad de discutir temas de interés. Lo ideal es eliminar esas desconexiones frecuentes antes mencionadas en función de crear un entorno productivo para los alumnos.

Relación directa padres-entrenador

La administración del entorno de rendimiento es una arista del coaching que debe ser tomada en consideración para conseguir un proceso educativo más eficiente. La armonía del ambiente en el cual se desenvuelven los jugadores crea mayores oportunidades de aprendizaje y resolución de problemas. Los entrenadores tienen el poder de manejar asertivamente la comunicación haciendo grupos de debate en donde se desmitifiquen algunas creencias erradas sobre la instrucción deportiva.

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