Existen diferencias entre ser entrenador de un equipo masculino y de uno femenino?

Desde la perspectiva del entrenador, no deberían existir grandes diferencias entre dirigir a un equipo masculino o a uno femenino. En cuanto al fútbol en general, si que observamos ciertas diferencias que no deberían repercutir en la función de los entrenadores, especialmente en las primeras categorías del fútbol base femenino.

Desde una perspectiva global, y aunque nos parezca injusto, se pueden constatar diferencias relevantes entre el fútbol femenino y el masculino. Si analizamos el fútbol profesional y bajo criterios físicos, diversos estudios han confirmado que las mujeres corren una menor distancia total durante los partidos y a una intensidad menor que los hombres. Sin embargo, en relación a los criterios técnico-tácticos no se pueden demostrar grandes diferencias en cuanto al número de contactos con el balón, el porcentaje de posesión o la cifra de pases. Por lo tanto, se podría afirmar que en términos generales, este aspecto no debería explicar algunas de las desigualdades que hay entre los dos géneros. Y aunque puede ser cierto que el fútbol masculino tiende más al juego directo y a una presión con más enfrentamientos físicos que el femenino, que potencia en mayor medida el juego en corto y la paciencia para elaborar las jugadas, no se debería afirmar que uno es mejor o peor que el otro.


Una diferencia que perjudica al fútbol femenino profesional es la repercusión mediática. Aunque últimamente su visibilidad en los diferentes medios de comunicación está en continua progresión, siguen existiendo importantes disparidades. Además, es necesario recordar que esta tendencia se explica por los grandes resultados y el merecimiento real de todas las implicadas en el fútbol femenino. Junto con la idea anterior, aunque los patrocinadores van entrando poco a poco, todavía queda mucho camino que recorrer y por eso la diferencia en términos económicos entre un fútbol y otro es todavía abismal. Los sueldos o calidad de las instalaciones son ejemplos de lo que acabamos de comentar. 


A un nivel menos profesional, se pueden observar otras diferencias que ralentizan el desarrollo del fútbol femenino como es la falta de ganas por parte de muchos clubs en potenciar su categoría femenina o de muchas federaciones locales y regionales que organizan competiciones poco atractivas.


A grandes rasgos estas podrían ser algunas de las diferencias, más o menos relevantes, que podemos observar entre un fútbol y otro. Pero en cuanto a la función de un entrenador de fútbol base, existen realmente grandes diferencias que definen diferentes objetivos o maneras de trabajar si se dirige a un equipo de chicos o a uno de chicas? A pesar de que probablemente en el aspecto psicológico y mental las chicas maduran antes, podríamos asegurar que los objetivos, tareas, planificaciones o maneras de gestionar el grupo son iguales en una u otra categoría. Los objetivos principales que consisten en transmitir buenos valores y hábitos, enseñar los conocimientos de fútbol básicos en todos los ámbitos y potenciar habilidades sociales y psicológicas que permitan su desarrollo no solo como futbolistas, deberían estar en la agenda de todos los entrenadores y miembros del cuerpo técnico de cualquier equipo de fútbol sea masculino o femenino.

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