Cómo entrenar a un niño con TDAH?

El deporte puede ayudar a mejorar el comportamiento, el autocontrol y la disciplina y puede suponer un progreso a la hora de canalizar posibles emociones negativas en los niños con TDAH.

Para resumir muy brevemente qué significan las siglas de este tastorno, podemos definir el TDAH como el Transtorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad y que en muchas ocasiones no se presenta solo, sino que aparece junto a otros trastornos psiquiátricos como el trastorno de ansiedad, el trastorno de ánimo o el trastorno del aprendizaje.


Con este artículo, simplemente intentaremos ayudar y dar algunos consejos a los entrenadores que tengan en su plantilla a algún jugador que padezca esta situación o particularidad. Por lo tanto, si el entrenador necesita más información para saber cómo actuar en ciertas situaciones, deberá acudir a médicos y profesionales.


Si que podemos aclarar que dependiendo del rango en el que estén diagnosticados los niños, estos pueden tener diferentes síntomas. Desde que les cueste un poco más concentrarse o estarse quietos hasta afectarles por ejemplo al grado de agresividad. Como en cualquier otro trastorno, nos podemos encontrar con distintos rangos, síntomas y tratamientos.


Para intentar mejorar el rendimiento de estos niños en el equipo, su integración en el mismo y aumentar su autoestima, es aconsejable seguir una serie de pautas o consejos que todo entrenador puede añadir a su conducta habitual con el objetivo de inentar ayudar lo máximo posible a estos jugadores.

Objetivos a corto plazo

Para ir mejorando poco a poco, existe la opción de plantear ciertos objetivos durante los entrenamientos de la semana. Mejorar el pase, la conducción o el disparo pueden ser objetivos a perseguir, insistiendo de manera persistente en la manera de hacerlo (con calma, sin ponerse nervioso y pensando en lo que se está haciendo).

Tener mucha paciencia

Con todos los jugadores, principalmente con los más pequeños, se debe tener paciencia al transmitir los conocimientos pero especialmente con los niños que padecen esta particularidad, los entrenadores deben tener si cabe todavía más calma y perseverancia además de poner en cierta medida un poco más de atención a sus conductas y desarrollo.

Refuerzo positivo

Es básico resaltar y acentuar cuando se están haciendo bien las cosas y se están consiguiendo los objetivos marcados mediante refuerzos positivos. Esto ayudará a mejorar su autoestima y a que siga esforzándose.

Corregir sin gritar

Como en otros consejos aplicables al resto de jugadores, cuando los entrenadores corrigan a estos jugadores, deben hacerlo sin gritar e intenando no hacerlo delante del resto de los compañeros.

Hablar con los padres

Es bueno estar en contacto con los padres para que ciertas maneras de proceder o conductas que se realizan en casa se sigan también en los entrenamientos. De esta manera los niños no notarán grandes cambios, lo que beneficiará a su desarrollo.

No olvidar el objetivo formativo de los entrenadores

Lógicamente un objetivo del entrenador será buscar un rendimiento y una mejora de las capacidades futbolísticas del jugador, junto con la idea de transmitir valores. Con mayor necesidad en estos casos, los entrenadores deben estar formados para poder realizar sus funciones lo mejor posible. En todos los cursos oficiales para conseguir los títulos de entrenador, están presentes las materias relacionados con los aspectos psicológicos y por lo tanto, si el entrenador tiene más formación tendrá más capacidades para tratar a los jugadores que tengan esta particularidad.

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