Técnicas de recuperación para futbolistas

Los periodos de recuperación en un deportista tienen la misma importancia que las etapas de entrenamiento. Por ello te presentamos algunas alternativas que todo entrenador debería considerar para aplicar en sus jugadores.

El fútbol es uno de los deportes que requiere un cuidado mayor a los tiempos de recuperación. Esto se explica porque un jugador suele realizar varios esfuerzos físicos de alta intensidad. En un partido promedio el futbolista permanece realizando un trabajo de mediana exigencia, pero 30% de ese periodo hace entre 120 y 150 ejercicios pequeños de alta intensidad. Para restablecer el equilibrio del cuerpo después de semejante actuación conviene aplicar algunos procedimientos que pueden hacer la diferencia en cuanto al rendimiento en otros partidos. Aquí presentamos unos que son de gran utilidad para los entrenadores:

 

  • Hidroterapia: es una de las técnicas más conocidas puesto que ha dado resultados positivos en el mundo de los deportes. Consiste en sumergir el cuerpo en agua helada (preferiblemente con hielo) justo después de la actividad física. La hidroterapia contribuye a mejorar el rendimiento anaeróbico, además optimiza el sprint y el salto en contramovimiento. Aunado a ello, reduce el dolor de las lesiones, así como también ayuda a disminuir la CK (Creatina quinasa) la cual se libera en el torrente sanguíneo cuando hay daño muscular.
  • El sueño: es importante que el instructor haga énfasis en los horarios de sueño que deben cumplir los jugadores. Este tema ha sido tomado tan en serio que el Real Madrid está implementando métodos científicos de la ciencia del dormir a sus jugadores. Para ello instalaron 81 habitaciones diseñadas a todo lujo para que el equipo gozara de un sueño reparador. Los especialistas determinaron que lo ideal es que el jugador tuviese un primer descanso entre la una y tres de la tarde, y otro entre las cinco de la tarde y siete de la noche. Cumplir estos periodos no solo aumenta el rendimiento, sino que evita las lesiones.
  • Recuperación activa: a diferencia de las dos primeras, que implicaban el reposo, esta consiste en devolver al cuerpo a su estado de homeostasis o equilibrio a través del movimiento controlado. Consiste en correr, nadar o hacer movimientos de pedaleo durante unos 15 o 30 minutos. Esto ayuda a que el organismo se reacomode al ritmo normal de manera progresiva. Tal método realiza lo que se conoce como aclarado de lactato. Este último es una sustancia química que segrega el musculo después de haberle demandado una producción de energía alta. La acumulación excesiva de lactato conlleva a disminuir el rendimiento del atleta en tanto que destruye el balance del ácido en el músculo. La recuperación activa elimina este químico para que el futbolista continúe su actuación habitual.


Es imperante que los entrenadores tomen la iniciativa de inculcar estos hábitos en su equipo. La información acerca de este tipo de tópicos puede hacer la diferencia entre un futbolista cualificado y otro de mediano rendimiento. Incentivar al autoconocimiento corporal es un añadido que no debe ser ignorado porque constituye la herramienta principal del jugador. Saber los límites orgánicos, las tendencias en el sueño y otros detalles es un trabajo que amerita de una atención conjunta entre el instructor y los atletas.

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